El ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, cerrarán este viernes la tercera y última jornada del 62° Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) con mensajes enviados desde París, donde encabezan la delegación argentina en la Argentina Week. Sus intervenciones, programadas para el tramo final de la mañana, serán el momento más esperado de una agenda que combinará el debate sobre el mercado laboral, la competitividad y la influencia con el cierre formal del encuentro empresarial más importante del año.
La segunda jornada dejó un diagnóstico claro sobre el estado de ánimo del empresariado. En los pasillos del Sheraton de Mar del Plata, las conversaciones giraron en torno a cuatro preguntas que ningún panel terminó de responder: qué pasará con la reactivación, cómo seguirá impactando el ajuste en el empleo, qué nivel de volatilidad financiera habrá en el año electoral y qué riesgo existe de que las bases del modelo actual sean cuestionadas después del 10 de diciembre de 2027. La reforma previsional y la impositiva —todavía a mitad de camino— aparecieron como las grandes asignaturas pendientes.
Fabián Kon, presidente del Coloquio y CEO del Grupo Galicia, fue directo al plantear el problema central. "Si en cada elección se juega si siguen las mismas reglas de juego o no, es muy difícil que haya una inversión de largo plazo en Argentina", afirmó. Reconoció además que la economía crecerá menos de lo esperado —inicialmente el mercado proyectaba cerca del 3%— pero descartó cambiar el rumbo: "El error más grande sería no sostener la estabilidad", dijo, y precisó que ese rumbo implica equilibrio fiscal y cumplimiento de contratos. Desde un importante banco admitieron, en conversaciones privadas, que observan riesgo político "de ambos lados" de cara a 2027: tanto por una eventual vuelta atrás en algunas políticas como por las decisiones que pueda tomar el propio Gobierno frente al calendario electoral.
Uno de los cruces más llamativos de la jornada se dará en el bloque dedicado a cómo se construye la influencia en la Argentina de hoy. Cristian Jerónimo, secretario general de SEIVARA y cosecretario general de la CGT, compartirá la agenda con María Migliore, cofundadora de Popurrí, y Diego Leuco, director de Contenidos de Resumido: tres perfiles que representan lógicas bien distintas de construcción de poder y audiencias en el país.
El tramo de competitividad tendrá como figura central a Ryan McInerney, CEO global de Visa, cuya participación en el coloquio tiene un condimento particular: será entrevistado por Gabriela Renaudo, vicepresidenta primera de IDEA y CEO de Visa Argentina, es decir, por su propia subordinada local. McInerney expondrá sobre innovación y mercados globales en un panel que también incluirá la experiencia de Esteban Klor, profesor catedrático del Departamento de Economía de la Universidad Hebrea de Jerusalén e investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel, un país que IDEA cita como referencia de estabilización exitosa.
El bloque de competitividad se completará con un panel de empresarios argentinos en primera persona: Rosana Cordero, CEO de Cordero; Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol; Salvador Muñoz, presidente de Hijos de Salvador Muñoz; Christian Otero, cofundador de Lucciano's; y María Eugenia Sampalione, directora ejecutiva de Newmont Argentina.
Los mensajes de Caputo y Santilli llegarán después del panel de empresarios y pondrán la voz oficial sobre la mesa en el último día del coloquio. Ninguno de los dos estará presente de forma física: como el presidente Javier Milei, que participó el miércoles por videoconferencia, los funcionarios también se comunicarán desde París, donde se desarrolla la Argentina Week en paralelo al encuentro de Mar del Plata.
El cierre formal del 62° Coloquio quedará en manos de Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina. Mignone fue uno de los que marcó el tono del encuentro desde el inicio: en la presentación del coloquio, señaló que la reforma laboral —que calificó como el logro de haber movido "algo que parecía escrito en piedra"— es apenas el punto de partida de una serie más amplia de cambios pendientes para que la Argentina pueda sostener el crecimiento durante las próximas dos décadas.